Recomendaciones:
Los pezones en las mamas de la mayoría de las mujeres sobresalen ligeramente en reposo y se vuelven erectos al ser estimulados, al igual que con el frío. Durante el embarazo, el pezón y la parte pigmentada que lo rodea (areola) se vuelven gruesos para prepararse para la lactancia materna. Unas glándulas pequeñas que se encuentran sobre la areola, conocidas como glándulas de Montgomery, se hacen más notorias. Éstas contienen un lubricante para evitar que el pezón y la areola se resequen, se agrieten o se infecten.
El uso de jabones y el hecho de lavar y secar las mamas y pezones con rudeza puede causar una extrema resequedad y agrietamiento y por lo tanto se debe evitar. Algunos expertos recomiendan dejar leche sobre el pezón después de amamantar y dejar que se seque para proteger los pezones. El hecho de mantener los pezones secos es importante para prevenir el agrietamiento y la infección. Si los pezones están agrietados, se debe aplicar lanolina al 100% después de amamantar.
CONGESTIÓN:
Muchas veces, las mamas se inflaman y se sienten adoloridas durante dos o tres días después del parto. El mejor tratamiento para esto es amamantar al bebé con más frecuencia. También puede ayudar el hecho de sacarse leche con un extractor si se tiene que pasar por alto una comida, o si una comida no alivia el dolor. Se debe consultar al médico si no hay mejoría después de un día.
POSICIÓN DEL BEBÉ
Para amamantar con comodidad, se requiere una adecuada ubicación del bebé en la mama. Se dan algunas pautas a seguir que pueden ayudar a la persona a desarrollar su propia técnica. El hecho de observar a otra persona amamantando o practicar con una madre experimentada o acudir a un especialista en lactancia también puede ayudar.
Posición de cuna:
La madre debe sentarse en una silla cómoda, con soporte para los brazos si es posible, y colocar el bebé sobre su abdomen, barriga con barriga. La cabeza del bebé se acuna en la curvatura del brazo de la madre, con la cara volteada hacia la mama, quedando las rodillas del bebé debajo de la otra mama. La cabeza, espalda y piernas del bebé deben quedar derechas. Esta posición puede mantenerse durante el transcurso de la alimentación. Si la madre comienza a sentir dolor en el pezón mientras está amamantando, debe verificar si el bebé se ha ido resbalando hacia abajo y si sus rodillas comienzan a voltearse hacia arriba, en vez de estar metidas cerca de su costado.
Posición de fútbol americano o invertida:
La madre acuna la parte posterior de la cabeza del bebé en su mano, con el cuerpo debajo de la mama y en dirección hacia el codo. Se debe colocar una almohada bajo el codo de la madre para ayudar a sostener la parte inferior del bebé y utilizar la otra mano para sostener la mama. Esta posición permite a la madre controlar la cabeza del bebé y asegura una buena ubicación para que el niño se agarre.
Posición acostada de lado:
La madre debe yacer sobre un costado, sosteniéndose la cabeza con un brazo. El bebé puede estar acostado a su lado con la cara de frente a la mama. La madre debe acomodar el bebé contra su cuerpo y colocar una almohada detrás de él para apoyarlo.
Rara vez, el bebé puede presentar un trastorno de succión, el cual debe ser observado por un médico. Un especialista en lactancia certificado puede ser de gran ayuda para enseñar al bebé a mamar. Si el médico tratante o el hospital local no puede recomendar un especialista en este campo, se puede llamar a ILCA, en los Estados Unidos, al número (708) 260-8874.
FRECUENCIA PARA AMAMANTAR
La mayoría de los bebés generalmente se alimentan cada hora y media a dos horas y media durante el primer mes. La leche materna es digerida más rápidamente que la leche maternizada o de fórmula, de manera que el bebé debe ser alimentado con más frecuencia. Aunque la madre no pueda calcular la cantidad de leche que ingiere el bebé, se puede saber que el bebé ha tomado lo suficiente si éste se amamanta cada dos o tres horas, si moja de seis a ocho pañales por día y si aumenta de peso adecuadamente (una libra por mes). La frecuencia con la que el bebé se amamanta va disminuyendo con la edad, a medida que éste puede comer más cantidad en cada comida. De manera que no hay por qué desanimarse, ya que la madre podrá finalmente hacer algo más que ¡dormir y amamantar!
AMAMANTAR DURANTE LA NOCHE
Durante los meses en que la mujer está embarazada, el bebé está continuamente alimentado y no conoce lo que es el hambre. Después de nacer, el bebé necesita ser alimentado con frecuencia. Durante las primeras semanas, el bebé pide ser alimentado las 24 horas y esto es perfectamente normal. Algunas madres sienten que llevar el bebé a su cama en la noche o colocarlo en un moisés a su alcance les permite atender las necesidades de su hijo sin perder demasiado tiempo de descanso. Otras madres prefieren mantener al bebé en un cuarto separado con un sillón cómodo para ellas, ya que algunas han escuchado muchos "cuentos de horror" sobre padres que al darse la vuelta en la cama durante el sueño han ahogado a sus hijos. La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics ) recomienda que los padres no deben dormir con el bebé. Aunque se acepta alimentar al bebé en la cama, la madre debe regresarlo a su cuna o "moisés" al terminar de alimentarlo. Los padres deben evitar dormir con el bebé si están muy cansados o están tomando medicamentos que causen somnolencia.
Si la madre comienza de nuevo a trabajar, no debe sentirse sorprendida si el bebé pide ser amamantado con más frecuencia por la noche. Si no se logra dormir bien con el bebé en la cama, es mejor mantenerlo en el mismo cuarto o en un cuarto que esté lo suficientemente cerca para escucharlo.
Es posible haber escuchado que la alimentación por la noche puede llevar a lo que se solía llamar caries dental por el biberón. La leche materna de por sí es el alimento más saludable para los dientes de los bebés, de día o de noche. Tiende a disminuir la proliferación de bacterias y la producción de ácido. Sin embargo, cuando la leche materna se alterna con alimentos o bebidas azucaradas, la tasa de caries dental pueden ser más rápida que con el azúcar solo. La alimentación en las horas de la noche puede ser maravillosa, pero se deben evitar los refrigerios y bebidas azucaradas para el bebé o el niño que comienza a caminar durante todo el día y, en especial, cerca a la hora de dormir.
SUMINISTRO DE LECHE
Algunas madres dejan de amamantar a sus bebés durante los primeros días o semanas porque sienten que no están produciendo suficiente leche y puede parecer como si el bebé siempre tuviera hambre. La madre no puede calcular la cantidad de leche que el bebé está ingiriendo, así que puede preocuparse de que no está produciendo suficiente leche. En realidad, la creciente necesidad del bebé de ser amamantado da una señal al cuerpo para que produzca más leche. Ésta es la forma natural en que el cuerpo determina la cantidad de leche que la madre necesita y proporciona el suministro adecuado.
Las primeras semanas pueden ser difíciles y frustrantes para la madre pero ella no debe rendirse, ya que si puede resistir la tentación de suplementar la dieta del bebé con leche maternizada o de fórmula durante las primeras cuatro a seis semanas, el cuerpo responderá positivamente y producirá un suministro de leche adecuado. El hecho de dar al bebé leche maternizada como suplemento es sólo una manera de engañar al cuerpo haciéndole creer que el suministro actual de leche materna es el apropiado.
PERÍODOS DE CRECIMIENTO RÁPIDO
Alrededor de la segunda semana, y en el segundo, cuarto y sexto mes, puede parecer que el bebé quiere ser amamantado "todo el tiempo." Puede que el bebé pida ser amamantado cada 30 ó 60 minutos, y permanezca en el pecho por períodos más largos. De hecho, la madre puede sentir que lo único que hace todo el día es amamantar. Este aumento es normal y da una señal al cuerpo para que produzca más leche, ya que el bebé está entrando en un período de crecimiento rápido. En pocos días, el suministro de leche habrá aumentado para proporcionar suficiente leche en cada comida y el bebé comenzará a comer con menos frecuencia y por períodos de tiempo más cortos.
Muchas madres lactantes tienen dificultad para encontrar tiempo para dedicarle a la creciente demanda de alimentación durante este período de ajuste. Con frecuencia, puede ser de ayuda el hecho de comprender cómo y por qué esto sucede, y saber que es algo temporal. La madre debe calmarse y disfrutar la tarea de alimentar a su bebé; un trabajo que sólo ella puede hacer. Ella debe pedir y aceptar la ayuda de otras personas para cumplir otras responsabilidades y así disponer de más tiempo libre para la alimentación de su bebé.
EL SÍNDROME DE LAS SEIS DE LA TARDE
Los bebés generalmente parecen inquietos y piden ser amamantados con más frecuencia al final de la tarde y al comienzo de la noche, cuando todos, y especialmente la madre, están cansados. Puede que la madre esté demasiado cansada para amamantar de nuevo o suponga que no tiene más leche para dar, por lo que puede verse tentada a darle a su bebé un biberón con leche maternizada mientras atiende otras responsabilidades.
Sin embargo, se debe recordar que alimentar con biberón al bebé cuando la madre está cansada o cree tener poca leche, le da una señal al cuerpo de que produzca menos leche, lo que resulta en más fatiga y frustración tanto para la madre como para el bebé. Amamantar al bebé cuando éste lo pide es un trabajo de tiempo completo y agotador. El cuerpo necesita energía para producir suficiente leche, de manera que hay que garantizarse una buena nutrición, descanso y sueño adecuados. El buen cuidado de la madre es necesario si ésta quiere cuidar bien a su bebé.
LAS HECES DEL BEBÉ
Las deposiciones o heces del bebé durante los primeros dos días son negras y parecidas al alquitrán, pegajosas y blandas. La lactancia materna temprana y frecuente durante las primeras 48 horas eliminará estas heces pegajosas (meconio) de los intestinos del bebé. Las deposiciones se tornan amarillentas y llenas de granos, siendo ésta la consistencia normal de las heces en un bebé amamantado y no debe ser confundida con diarrea.
Durante el primer mes, el bebé puede defecar después de cada comida; sin embargo, esta frecuencia disminuye con la edad. No hay por qué preocuparse si las deposiciones ocurren después de cada comida o cada tres días, en tanto el patrón de defecación sea regular y el bebé se esté desarrollando bien (aumentando de peso).
CONFUSIÓN DEL PEZÓN
La mama y el pezón de la mujer son muy diferentes a un biberón y su tetina, y el bebé tiene que aprender a adaptarse al tipo de pezón o tetina empleado. La exposición a un biberón con tetina de caucho puede crear confusión de pezón en el bebé y hacer que la lactancia materna sea más difícil, especialmente durante las primeras dos semanas. Después de transcurrido ese tiempo, el suministro de leche estará bien establecido y ambos se sentirán cómodos con la técnica y rutina de la lactancia materna, y el uso ocasional de un biberón con tetina de caucho causará una menor confusión de pezón.