Tratamiento:
La encefalopatía hepática es una afección aguda que puede llegar a representar una emergencia médica y que requiere hospitalización.
Los objetivos del tratamiento son, entre otros, brindar una terapia de soporte vital, eliminar o tratar las causas y eliminar o neutralizar el amoníaco y otras toxinas. La terapia de soporte vital puede incluir asistencia respiratoria o circulatoria, especialmente cuando se presenta coma. El cerebro se puede inflamar, lo cual puede ser potencialmente mortal.
Se deben identificar y tratar las causas, al igual que detener el sangrado gastrointestinal y retirar la sangre de los intestinos, dado que ésta se descompone en partes proteínicas que se convierten en amoníaco. De la misma manera, es importante tratar las infecciones, la insuficiencia renal y las anomalías electrolíticas (especialmente potasio).
En pacientes con casos repetitivos y severos de encefalopatía, se les puede solicitar que reduzcan la proteína en la dieta con el fin de bajar la producción de amoníaco. Sin embargo, es importante la asesoría dietética, ya que muy poca proteína en la dieta puede contribuir a la desnutrición. Asimismo, puede ser necesaria la alimentación con fórmulas especiales por vía intravenosa o entérica para pacientes graves.
La lactulosa se puede suministrar para evitar que las bacterias intestinales produzcan amoníaco y como un laxante que facilita la evacuación de sangre intestinal. La neomicina también se puede utilizar para disminuir la producción de amoníaco por parte de las bacterias intestinales. La rifaximina, un nuevo antibiótico, también es efectiva en la encefalopatía hepática.
En lo posible, se deben evitar los sedantes, los tranquilizantes o cualquier otro medicamento que sea metabolizado o excretado por el hígado, al igual que los medicamentos que contengan amonio (como ciertos antiácidos). Igualmente, se pueden recomendar otros medicamentos y tratamientos con resultados variables.
Expectativas (pronóstico):
La encefalopatía hepática aguda puede ser corregible, mientras que las formas crónicas de la enfermedad a menudo empeoran. Ambas formas pueden ocasionar un coma irreversible y la muerte, con una tasa de mortalidad de aproximadamente el 80 % (8 de cada 10 pacientes) si el coma se desarrolla. La recuperación y el riesgo de recaída son variables.
Complicaciones:
- Edema cerebral
- Hernia cerebral
- Coma progresivo e irreversible
- Daño permanente al sistema nervioso (movimiento, sensibilidad o estado mental)
- Aumento del riesgo de:
- Efectos secundarios de los medicamentos (ver el medicamento específico)
Situaciones que requieren asistencia médica:
Se debe buscar asistencia médica si se presenta cualquier cambio en el estado mental u otro problema neurológico, especialmente si la persona tiene o presume que tiene un trastorno hepático. La encefalopatía hepática puede empeorar rápidamente y convertirse en una afección de emergencia.